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¿Ves? La aplicación es perfecta para eso.

Suena genial Nah, no me interesa

Hablando en código maquina

Cuando miro el reloj en mi muñeca eran las 11:11 de la noche, y todavía no había tomado mi droga de los sueños profundos. —En estas horas el agente RAX se estará recostando sobre el colchón de aire del hotel con los miembros extendidos formando una equis. —Como si fuera una señal de auxilio en el centro de la tierra esperando la ola solar. —!Hola, RAX!— digo por el micrófono. —Sus oídos estarán sumergidos en un sonido mudo de catacumbas. —Tal vez estará ahí suspendido sobre el nylon mientras esos micro-controladores hirvientes se encargan de ordenar registros como diapositivas que son clasificadas por un acumulador de mierda. —!Hola, RAX!. ¿Estás bien?.

El reloj en mi muñeca hace un «biip»: esa es la señal de que no hay retorno.

—El último recuerdo agradable en su memoria tiene fecha de dos años atrás, ¿te imaginas todo ese tiempo propagado en tu cabeza como montañas de arena?. —Digo, esperar dos años por un estimulo puede parecerse a una eternidad (si no morís antes). —Hace precisamente dos años RAX había abandonado el aeropuerto donde trabajaba como detector de drogas para los soldados del TAROT (oh, siempre esos putos del TAROT)… Y entonces fue cuando conoció a Sonia, que su nombre sonaba a Sueño. —Todas las otras mujeres que habían posado por frente a sus ojos (con vestidos floreados largos hasta los tobillos o completamente desnudas hasta el cuello) no eran ni siquiera capaces de deletrear su propio nombre mientras eran observadas por los scanners. —Los congelados recintos de la policía las hacían titubear. —De inmediato saltaban a la luz sus secretos y caían desmalladas. —Había que arrancarles el corpiño y hacerles electroshock en el medio de las tetas y devolverlas al suburbio de donde salieron con su droga en el culo.
¿Quien podría pensar que tan hermosas y cautivadoras mujeres pudieran cargar todos esos montones de droga en el recto?. Solo imaginármelas en los baños metiendo esos peñascos con el culo a lo alto, y los esqueletos contorsionados hasta formar una espiral, me hace pensar en cientos de posiciones tántricas.

Pero… ¿Que pasa cuando una mujer que has visto transitar cientos de veces por el mismo pasillo, siempre tan serenamente callada, y a la que has imaginado desnuda y jalandote el prepucio como una maquina de jalar prepucios… un día resulta de ser una de esas mulas a la que tienes que deportar?.

Bueno, cualquiera hubiera accionado la alarma. Cualquiera de esos agentes de porquería hubiera salido corriendo a presionar el botón ROJO e inmediatamente hubiera soltado a alguno de esos perros de caza, esos con el hocico de espada, para que le salten encima. Pero en este caso RAX fue contra todos esos parámetros que descansaban en su cabeza desde el día en que fueron inicializados. —!Hola, RAX!— digo por el micrófono. —Necesito hablarte. Tengo noticias que podrían interesarte. Solo tendrías que cooperar a cambio de unos beneficios que pronto te estaré informando en detalle. ¿Te interesaría saber de Sonia?.

Todas las palabras son capturadas por el grabador en su audífono. Cuando despierte la computadora en su cerebro se las comunicará.

El interlocutor irrumpe en el pensamiento diciendo algo como esto: —¿saben que, amigos míos?. No quisiera tener a ese ejercito despiadado en contra de mí; ellos estarán armados con programas ilegibles que no se borran silenciosamente bajo lluvias de Orina: están químicamente aislados contra la amenaza de esos hongos superdotados.

Mi cuerpo entero se entumece y tambalea. El ácido de Orina toma su nombre de la orina por la sencilla razón de que poseé un color amarillento y un olor a meo precisamente similares ¿entendes?; sin embargo, el ácido, podría perforar un pedazo de lata como si traspasara un papel permitiéndote mirar hacia el otro lado del agujero.

—Cuando me imagino a esta mierda en toneladas de tanques y perversas avionetas kamikazes accionándose por comandos tele-dirigidos contra las ilusiones remotas de los usuarios más básicos y desnutridos… Me paralizo entero del miedo. —¿Vez a esos hijos de putas mitad-humanos camuflados en operaciones de salvación alrededor de la tierra toxica?. —La escoria de sus satélites me dan mucho asco. —Los televisores del mundo y todos sus podridos emisores de novedades son un fraude creciente.

A las 9 de la mañana el agente RAX atiende su teléfono. La voz de una maquina le advierte sobre un posible complot contra la especie de androides, y decía esto: —las cartas sin certificado pueden ser instrumentos de control. —Un gramo de Orina podría derretir la escafandra de un gusano gigante. — Recomendaríamos la emancipación inmediata. —Emigremos hacia refugios escondidos. —Los agentes nunca llegarán al desierto vacío. —Por favor, saluda al amor de tu vida, de nuestra parte. —Nunca mas volverás a verla plantarse un peñasco de droga en el culo.

Posteriormente se corta la comunicación «biip».

—Respecto a este último mensaje podría asegurar que se referían a su relación amorosa con Sonia. Pero… —¿de que puto directorio escondido habrían extraído toda esa información mezclada si no es de los archivos de video protegidos por cifrados de PezGlobo?. —¡Que me jalen el prepucio!— dice el interlocutor dentro de mi cabeza. Puedo suponer que RAX deseará negociar antes que perder a eso mas amado.

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Plataformas de salvación

Antes de partir a reunirme con RAX quería asegurarme de tener una inteligente conversación de negocios con estos androides-auto-convocados para la GUERRA. Persiguiendo ante todo mis propios beneficios, por supuesto. Es decir, esclarecer aquellos puntos oscuros que habían anidado en mi mente henchida de pecado y pornografía. Quedamos en encontrarnos en un bar “X” en unos veinte minutos. ―¿Y en donde mierda queda eso?― pregunta Sonia. ―No sé. No me lo dijeron. Solo tengo que caminar y seguir las ordenes que transmitirán a mi cerebro. ―¿Y como podrás distinguir si tu cerebro no habla por ellos?. ―Eso es fácil. Pondré la mente en blanco por unos minutos, como en el Yoga. Solo tengo que relajarme y dejar que el flujo de mensajes transite como droga-verde-de-incubadora sin interponerme en el medio de la cosa. ―Necesito que te quedes en este lugar hasta que vuelva. ―Y nunca contestes un mensaje del teléfono. ―En cualquier caso usa la INTERNET.
Antes de retirarme por la puerta y poner la mente en un color blanco borroso, me acerco hasta Sonia y le hago un fuerte pellizco en el culo. Después la beso en la frente como si la despidiera adentro de un ataúd. Y siguiendo el plan como había prometido a mi mismo. ―Cierra bien la puerta― le digo cortésmente. Ella asiente con la cabeza.

Una vez en la calle recuerdo las enseñanzas de mi maestro chino. ―Deja que la energía interior cósmica traspase en tu alma como sensación de pájaro volador. ―Nunca contradigas al Maestro. ―No obstruyas la energía dejala moverse como remolino. ―No reprimas el orgasmo. ―Aguanta la respiración hasta sentirte pesado como un elefante, y luego la expulsas suavemente como si estuvieras soplando una flauta.

Sentí el hormigueo trepar como serpiente enrollada hasta la cabeza de la VERGA. ¿Está bien?.

Entonces sucedió que mis piernas automáticamente comenzaron a caminar. ―El cerebro recibe esos mensajes en flujos luminosos que pudieran haber sido encriptados desde los comienzo de la emisión ―por algoritmos de streaming que comprimen y descomprimen la señal de un extremo al otro del canal― y transportados por medio de esas ondas alpha que se acumulan como aguijones de abejas. Uno tras del otro.
―Cuando caminas bajo el control mental la pasma se te hecha encima sin pedirte ningún permiso. Solo pasan sobre vos. Sos una especie de mierda moviéndose a control remoto. ―No puedes esquivarlos porque pierdes la concentración sobre lo que es importante; y en este caso, lo único importante, era mantener en blanco la mente para no contaminar el susodicho canal de comunicación.
Después de transcurridos unos minutos llego al bar. El cartel decía con letras radiantes “LATINO BAR”. ―Aquí debe ser― me digo a mi mismo.

―Me dirijo hasta la barra como si conociera cada rincón. El hormigueo sigue rondando en mi VERGA (haciendo florecer el Kundalini como una explosión de vapor). ―Las camareras tienen culos hermosos y preciosas tetas tupidas en vestidos ajustados de látex que reflejan luz mas allá de la luz. ―Mientras arrastran comida de carne triturada sonríen como estúpidas. ―Moriría mil veces por besarlas solo una vez. ―Así que pido un Gancia con limón mientras espero al androide en un asiento, entreteniéndome con lo que había. ―Hago una rápida inspección en todos los rostros girando la vista algunos centímetros de un lado hacia el otro. ―Veo montones de charlatanes hablando de cuestiones de negocios, y cosas por ese estilo; y cada uno de ellos ataviados con unos elegantes trajes y camisas monocromáticas salpicadas con colores manzana.
―Veo que no te ha costado trabajo llegar― dice una voz con efecto flanger a mi costado izquierdo. ―¿Quien carajo sos?― pregunto. ―Mi nombre es Iddo, pero puedes llamarme como de verdad te plazca un huevo― dice. ―Vengo por representación del Almirante; y pertenezco a la columna Zeta de los androides rebeldes. ¿Podrás deducir lo que significa eso?. ―Hum. No… No tengo tiempo ni voluntad de hacer esas deducciones acerca de nada; ahora solo denme las cosas bien diluidas, sin nada de circunloquios y yo les pagaré con la misma moneda― miro en el centro de sus ojos, brillantes ojos de cristal color humo. ―Bueno, la columna Zeta corresponde a los últimos modelos fabricados por esos «soretes» quienes recibirán el merecido castigo.

Por un momento me detengo a examinarlo cuidadosamente (quisiera poder recordarlo todo con memoria electrónica). Su rostro no era precisamente humano (o lo que pudiera considerarse como tal); tenía la barbilla abierta por un golpe hecho con alguna cosa punzante (navaja, alambre, cuchillo… vaya uno a saber que); por lo que bajo la mascara humana se apreciaba el zamak resplandeciendo en la completa oscuridad del recinto. ―Mejor busquemos una mesa entre la pasma, estaremos un poco mas seguros― digo. Y nos mezclamos entre el tumulto.

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Fluido y electricidad

[…] Pero si me preguntaran sobre lo que sentía o imaginaba respecto de esto, pues, respondería que todo me parecía lo mismo y además empalagosamente repetitivo: ya no distinguía el blanco del negro, ni lo rojo de lo azul. No podía pensar y tampoco lo necesitaba porque no era indispensable: me deslizaba con la misma inercia y desesperanza del tiempo y dejaba fluir los asuntos hasta que solos encontraban una salida hacia algún lado. Ya no había colores, o mas bien todo era de un color gris monótono y aburrido como cemento. Y lo mismo ocurría con cada uno que me rodeaba, probablemente porque habíamos sido contaminados con la misma ponzoña. ―¿Y entonces como carajos sobreviviría, sabelotodo?― me preguntaba.

Bueno… en verdad las cuestiones que acontecían adentro de mi mundillo interior, es decir, las cosas que sentía o que de igual manera me despertaban sentimientos engorrosos, no tenían ningún efecto respecto del terreno en donde me movía como una lombriz: nada guardaba relación con ninguna cosa que vivía dentro de mí, y eso era mas reconfortante que inventar un Dios. Viéndolo de esta manera, era mas sencillo dividir mi parte humana de mi otra parte espiritual, invisible y fantasma.

No podría ser tan masoquista conmigo mismo cargando de responsabilidad a mis sentimientos con asuntos meramente existenciales y banales. Simplemente me sentiría una bestia si lo hiciera. ¿Acaso crees que el mundo funciona de esa manera o mas bien desearías que funcione así? Lo cierto es que el mundo ni siquiera sabe quien sos, hijo, ni siquiera se ha percatado de que naciste. Desde ahora mi consejo es que te mezcles entre el tumulto y nunca más vuelvas a comunicarle tus sentimientos a nadie. Solo déjate llevar. Sé como una roca. Deslízate con la manada. Disfruta del calor mientras te quemas como una hoja sosteniendo un vaso de limonada en la mano.

Eso es lo importante. El sol. La luz que emana del sol es mas importante que todos los dioses y soldados que han inventado. A veces deberías escaparte de esta ciudad. No hagas ninguna pregunta. Cierra la boca. No digas ni una puta palabra más. Aléjate. Lleva tu culo hacia los árboles. Huele las flores.

Porque algún día podrías ser el viento… y te digo que nadie podrá suplantar al auténtico y venerado sonido del viento ― al eterno aullido ― porque no pueden volverse polen ni soplar desde las entrañas como los tambores del corazón hasta mover a los enormes, vigorosos, y pesados árboles desde las raíces húmedas que han estado sepultadas bajo esta tierra de Dios desde que existió el chimpancé y todos sus hermanos. Entonces escupirás semillas, y sembrarás todo hasta el infinito y putañero universo, y también mas allá de las estrellas y de las galaxias azules y brillantes. Y entre serpentinas y hermosas abejas, vas a ser fluido y electricidad, y bailarás la danza de los locos hasta la asfixia.

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