Yo no era los cuerpos, ni las piedras en el agua.
No era las agujas toxicas, ni los remolinos.
No era el sol, ni siquiera la luna blanca.
Mi garganta, o el fantasma de mi alma,
estaba conducido por un animal desnudo que se erguía
en el estomago de mi carne.
Y crecía por dentro.
Y se volvía mas grande que todo lo que había dentro de mi.
También, había flores marchitas y ebrias,
sobre el otro costado de la marea,
escupían sangre,
y bebían el viento arenoso de los desiertos,
pero su dolor era solo tierra y nervios entre navajas.
Para llenar mi corazón había colores.
Había sueños, nombres, y drogas, y éxtasis.
Coyotes, hombres, buitres y cazadores que intuían mi vagina,
y entre nosotros la marea,
y las flores.
¿Quienes son ustedes robando de mi olvido los orgasmos, los sonidos,
los microscópicos pájaros-androides
que eran azules durante el día?.
¿Quienes son ustedes en este vació que no tiene nombre,
en este lugar que no tiene dimensión,
ni realidad?.