—Voy a decir esto solo una vez… una vez y nunca mas volverá a salir de mi boca. —Ni siquiera quedarán evidencias ciertas de que estas palabras fueran dichas algún día por alguien. —No habrá documentos, ni films, ni discos compactos, ni nada de esa porquería amarillista rondando por ahí afuera. Nada que sirva para difamación o control. —Nadie más que ustedes. —Ustedes serán los únicos testigos de la falsedad de estas palabras.