1,5 millones de valoraciones
277 000 valoraciones

¿Ves? La aplicación es perfecta para eso.

Suena genial Nah, no me interesa

«En algún momento hubiera querido dejar todo este negocio de mierda; arreglármelas con un trabajo decente en la pesca. Siempre soñé con el mar. Pero en cambio, recibí un duro golpe de la calle; de toda esa banda de PUTOS que se vuelven peligrosamente salvajes al verte abandonado, y ahogándote en tu inmenso mar.»

Sacó un pañuelo color rojo del pantalón y se lo fregó por los ojos, luego hizo un doblez y se soplo los mocos. Esperó un instante hasta recuperar todo el aire.

«Entonces se me fue todo al diablo ─dijo─.»

Otra vez silencio.

«Pasé a ser el último eslabón muerto de una cadena de perdedores interminables. Eso me pudrió el cerebro. Tenía que rendir cuentas hasta al más insignificante títere de mierda en este universo. Y, ahora, creo que eso no era para nada justo.»

Seguir leyendo

poesia literatura artists on tumblr arte escritos satanismo budismo

Escondes una verdad, y matas por una verdad.
Crees en una verdad.
Pero siempre quieres llorar.
Tomas el té frío, y limpias tus zapatos,
duermes durante la noche, y despiertas sabiendo que te espera el sol de la mañana.
Dime, ¿como te sentirás el día que todo eso lo pierdas?.
He pensado, en lo que sucederá con todos ustedes,
y conmigo mismo.
Cuando al despertar siga la oscuridad,
y el té aun se conserve caliente,
y ensuciemos nuestros zapatos,
sabiendo que ya nada volverá a ser lo mismo…
pero siempre querremos llorar…

LaAutopsia.com
poesia verdad leyes universales literatura arte letras putas bar oscuridad mentira buenosaires
Pero… ¿por qué diablos un hombre querría zambullirse en la soledad como un pez?. O aún peor, ¿por qué querría vivir acorralado en el vacío de esta eternidad pudiendo saltar hacia los confines del cosmos como las garras de un tigre?. ¿Cuántos hombres estarán en este preciso instante esperando como los asesinos a que las horas del tiempo lleguen a su fin?. ¿Cuántos hombres iguales a mi?. ¿Y cuantos fantasmas invisibles estarán ahora mirando tan solo el resplandor de estas luces que se tambalean en los abismos?.
poesía leyes universales budismo filosofía arte citas frases poetas en español satanismo autopsia

Poema #11

Construí un enorme castillo de barro que se calienta en alguna parte incierta de este universo que se mece en los pliegues del cielo; este universo que repta o se tele-transporta por los vértices borrosos de las sombras; los sabuesos de arena caminan por los rieles movedizos de alguna clase de sistema mecánico confuso que determina el zigzagueo indescifrable de nuestro vagabundeo; mientras yo duermo y me revuelco miro a tu contorno desnudo; mientras los emperadores de este bosquejo mentiroso trazan sensaciones y dictaminan sentimientos espasmódicos en tus falsas lágrimas imaginarias; yo me masturbo, me chupo, y me almuerzo; yo me hago fluorescente; me hago universal; yo nado, me zambullo; yo estoy levitando en tu pantano, en tu océano, y en tu laguna; yo me revuelco entre flores, entre el perfume de flores, y te amo locamente.

LaAutopsia.com
arte poesía espacio universo filosofía

Reflexiones banales (con percusión y vientos)

―Comencé por notar defectos en el material húmedo ―dije sonriéndome como idiota― y recuerdo que el suelo estaba completamente recubierto por unas manchas de un color rojo-sangre que me estremecía hasta los mismos pelos del culo, pero eran borrosas y se transponían sobre la obscuridad que me inundaba los ojos. Creo que probablemente hubiera existido la insana y mala intención de quitarlas con alguna clase de detergente o ácido: mediante el uso de una esponja goma-espuma o un cepillo de alambres. Esto deja en evidencia que se trataba de una persona con cierto grado de inteligencia ―proseguí elegantemente― aunque quizás la palabra P-E-R-S-O-N-A sea una mera clasificación poco importante. ¿Entiende?

El entrevistador meneó automáticamente su cabeza afirmando cada contradicción que había brotado de mi boca, como un acto-reflejo. Primero levantó sus ojos hasta donde se encontraban los reflectores (colgando en las alturas) y luego de vuelta hacia mi (mas cercano al suelo). Después se sacudió con desgano sobre su asiento.

―Déjeme entenderle― dice. ―¿Así que usted se refiere a que un presunto hijo-de-puta a golpeado y matado a su compañero posiblemente mientras usted… mientras usted se encontraba embriagado o cogía con prostitutas todo el santo tiempo del día? ―preguntó―.

―Eso mismo― contesté exaltado. ―Precisamente a eso mismo me refería. En cuanto al material era algo similar al antimonio, quiero decir, algo similar a lo que conocemos en nuestro universo. Claro que se encontraba bañado por una capa irrisoria de pintura color blanco metalizado sin notables detalles (hasta donde recuerdo)… He podido detectarlo por aquello que se iba desprendiendo del material y se adhería en microscópicas-partículas a la piel.

Mostré mis manos para que sean captadas por la cámara “cuatro”. La lente se desplazó sigilosamente hacia mi.

―Como ven, estas microscópicas-partículas estaban multiplicadas por trillones en el lugar de los hechos (donde ocurrió todo esto)… Pero la policía ha escondido fraudulentamente el material y ha hecho con las pruebas un bendito CULO dejándome expuesto dentro de este puto alboroto ―entonces sacudí el brazo escandalosamente― y ahora… han ensuciado mi nombre con pornografía sucia en video… Han humillado y defenestrado mi lucida imagen pública hasta reducirla al polvo y a los excrementos… Y después me han embriagado, y confundido, y fuera de mí, me han involucrado con ciertas prostitutas a través del ADN simulado de bancos de semen ultra-congelado en bolsas plásticas conservadas durante meses en contenedores de hielo. ―Quiero que sepan que considero esto un atropello ― vociferé.

El señor entrevistador superpone su voz sobre los micrófonos.

―Veo que usted tiene un grave problema con la Ley, la autoridad, ¿se da cuenta?― dice el entrevistador reclinándose sobre la silla. ―Problemas con la policía ―continua―. ―Problemas con el mercachifle del gobernador. Y existen pruebas contundentes y absolutamente condenatorias: como sangre, saliva, semen, etc. que en efecto corresponden con muestras de su ADN ―según los propios análisis de laboratorio efectuados― y está sucio hasta por dentro y fuera de los sesos. Ahora mi pregunta es ¿por qué habría usted de matar al hermano de un gobernador o a cualquier insignificante ser humano andando por allí? Alguien como usted, un triste perdedor alcohólico convertido de la noche a la mañana en un hampón demasiado peligroso, ¿no es cierto? ―pregunta ahora mirando a la cámara número “dos”. ―Sin embargo hace de cuenta que no ha pasado nada de nada ―prosigue― olvidándolo todo por completo, y un flash enceguece su mente y la borra… y luego lanza  teorías embaucadoras sobre un presunto hijo-de-puta, tomándome por un estúpido y replanteándome su participación en este asunto.

Alguien detrás de las cámaras subió el pulgar.

El entrevistador ahora hace una pausa que por un momento me resulta incómoda e interminable. Absorbe un poco del aire tibio interior que resopla en rededor proveniente de los ventiladores. Su abdomen se hincha igual que un globo aerostático hasta desinflarse. Es esa clase de hijos-de-puta que se creen a salvo de todas esas cosas ―pienso silenciosamente en mi interior―, aquellos que imaginan que la locura es algo distante, lejano, y apartado de su propio metro cuadrado, que pueden observar desde alguna torre de control con sus binoculares sin involucrarse para nada… y entonces pueden mofarse de ella mientras la tienen de espaldas.

Estas últimas palabras fueron grabadas por el micrófono. ESPALDAS. El señor entrevistador vuelve su mirada atónita sobre mi.

―¿A quien cuernos le habla? ― pregunta.

―Solo pensaba en voz alta ―digo disimuladamente―. En realidad no encuentro ninguna conexión entre la verdad y aquella versión manipulada sobre los hechos y orquestada para ganar tele-videntes. En fin… Todo eso me resulta patético y absurdo.

Las señales de tránsito que diagraman salvajemente el cosmos enloquecen a la estridente orquesta de los sueños. Las jaulas cierran perpetuamente sus compuertas como bares sin mesas. El mundo escruta todo desde ese costado lejano. Los huesos se inmovilizan. Los hombres se lanzan desde nubes eléctricas. Nace un nuevo esqueleto, y un nuevo corazón anémico y radiactivo: una maquina humana rescatada de entre todo ese esbozo chatarra de ilusión o pensamiento.

Por supuesto, que luego, cuando el tiempo comienza a transitar por su propia «carretera imaginaria», a sacudirse, a resplandecer, los confines del espacio se reducen al Ser, a la percepción, o tal vez, simplemente, desaparecen en un destello caliente y chisporroteante de luz.

A veces, el resplandor, impregna a toda la multitud, se zambulle en los subterráneos por rendijas microscópicas, en fábricas donde el humo está congelado, en trenes que explotan.

¿Podrás asimilarlo en un suspiro? ¿Podrás?

Ahora quiero romperlo todo. Reconstruirlo. Armonizarlo. Embellecerlo.

LaAutopsia.com
talk shows guiones reflexión arte filosofía ensayo policia

Desconocido

Conocemos el único silencio.
Conocemos la única lluvia y el único sol,
girando a nuevas tierras de faunas criminales,
y deseos egoístas,
y comercio,
y centavos calientes comprando la vida…
Conocemos el único futuro, el futuro incierto.
Los millones entran y salen,
y se esconden en el orificio abismal de una cabeza.
Y todo es rojo, o todo es negro, y nada es,
pues nada será de eso.
Conocemos el único sueño,
el sueño de la sobrevivencia,
el sueño de la existencia a cualquier precio en exceso.
Trepanadoras maquinarias del demonio,
creando individuos eficientes que son vendidos,
abusados, negociados, por un cuarto de hora.
Y todo es una cosa u otra,
por ley,
por religión,
o solo por ser algo.
Y así es, en tan solo esto,
que el único silencio,
el único sol,
esta única vida girando entorno a la percepción de las monotonías,
este único sentido,
todo en absoluto, y producto de esto,
el efímero conocimiento,
se vuelve especial y sofisticado frente a nosotros.
Es único: único como todo lo que hemos desconocido.

LaAutopsia.com
poesía arte existencia filosofía lazaro budismo