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¿Ves? La aplicación es perfecta para eso.

Suena genial Nah, no me interesa

Un mundo nuevo

No hace mucho concurrí a un especialista que conocía de algunos datos interesantes. Se hacia llamar El Capitán…

I

«El riesgo es el proceso de elaboración del problema experimental básico», decía. «El peligro se divide en ciclos, que son las faces por la que va atravesando el individuo antes de concretar el acto en cuestión (llámese ASUNTO). Como mencioné antes, el riesgo tiene una relación directa y fundamental con el ciclo de iniciación del peligro, es decir, en un comienzo se encuentra en un estado de exploración, dígase experimental, de lo que puede o no puede realizarse, de lo que es o no es real o cierto o satisfactorio».

He puesto como ejemplo los viajes astrales (es decir viajar fuera del cuerpo como humo), pero podría ser reducido a una simple interpretación de algo abstracto o que no puede ser reproducido como oración.

II

«A simple vista debe existir una exposición del Ser hacia aquello que está redactado en los mandamientos del Dios o en los panfletos que gobiernan los estímulos (tanto que podría producir erección u orgasmo, o desencadenar un ardor). Debe existir de por medio una guerra. Desobediencia. Debe existir una abundante dosis de desesperanza para que se desarrolle el proceso es sus etapas mas primordiales».

Aha. Muchos incrédulos no creen en estás palabras. Pero que me la chupen.

III

«En el ciclo medio, encontramos a un individuo que ha restablecido un orden en aquella alteración en la cual se veía involucrado por motivaciones recurrentes (llámese BÚSQUEDA DEL EQUILIBRIO). Sin embargo, tan solo ha encontrado la resolución parcial o momentánea o circunstancial al problema inicial y se ha trasladado hacia otro plano en donde le surgen nuevos interrogantes o ASUNTOS que deberá afrontar; ya que en este nuevo nivel de emociones no existen leyes, ni orden, ni advertencia, ni sistema que lo sometan a la ineptitud mental o a la presunta frustración».

IV

«Tal es así que el individuo como concentrador y acaparador de energías siempre será atraído por esa tentación continua e inestable que constituye al riesgo como el principal factor de desafío. Realmente, ya no podemos referirnos al peligro como tal por que este (sin llegar a percibirlo) ha mutado en un mundo, en un universo, y finalmente en un todo Sobre-Dimensionado. El ciclo final, ya no tiene definición alguna, porque nos encontramos perdidos y hundidos en él… Y todo lo que tenemos nunca ha sido visto, ni sentido, ni experimentado. Tienes un mundo nuevo bajo los pies».

Alguna vez… fuimos una mierda

ENTREVISTADOR: Ud. hablaba sobre una práctica sexual que abarcaba la conciencia, como una mera interpretación de la inexistencia universal de las cosas, pero proyectada en un efecto visual transparente y brillante como neón caliente; y de una veracidad espiritual superior a lo que los reconocidos mentores del cine porno han podido desentrañar en sus películas.  Respecto a eso, usted ha sido clarividente y ha puesto en un plano superior a aquello que descansaba en las oscuridades de la luz artificial. El prehistórico hombre-mono no hizo mas que proyectar confusión en el tiempo de las almas, el tiempo que tienen para arder en este mundo de dolor y ausencias, justo en este instante que se apaga como un fósforo de mierda mientras el viento sacude nuestros sedosos cabellos.

ANIBAL: Es cierto, siempre concebí la desdichada e imprudente ilusión de que las fantasías deben permanecer amarradas a cierto criterio violento y posesivo de la realidad, y deben seguir así hasta el final de la cosa… Mirá, un día estaba aburrido de esa boludez que desorientaba al tele-espectador haciéndole creer que no había consecuencias sobre los actos, que las emociones eran algo parecido a sentarse a ver una telenovela desde un lugar privilegiado. Eso me hacía doler mucho la panza y no podía soportarlo. Entonces un día me calcé la navaja y salí a dar un paseo, un paseo por el barrio, con una camisa de colores muy pijos y haciendo todo un alboroto… La gente se hacía a un costado al verme avanzar como una pantera, se cambiaban de vereda y llamaban a la policía como eufóricos… ¡POLICÍA!, ¡POLICÍA! Acá tenés a la policía hijo de una gran puta, le dije a uno, y le hice un agujero. Todo eso lo filmé en video, y esa fue mi primera película.

Para mí fue como vomitar para dentro, me sentí ahogado de mí mismo, y mi propia tristeza. Pero ahí entendés la locura con que se ha ido configurando la conciencia humana. Alguien destruyó para siempre a la conciencia humana, o por lo menos hizo añicos los escasos parámetros de supervivencia. Nomás queda encontrar a este hijo de putas y cagarlo bien a azotes por las espaldas hasta que lo confiese todo. Pero no lo voy a encontrar yo, ni vos que sos un boludo. Posiblemente nadie lo encuentre nunca… porque ya está incorporado en nosotros. Sea como sea, me sirve de inspiración, me sirve como disparador, como vitamina, hago bocetos que fluyen por las profundidades de mis espíritus y canto canciones, sirve como energía magnética, me la pone dura el sólo pensar que alguien quiere joderme de esta forma…

ENTREVISTADOR: Ud. siempre manifestó que hay que ser lapidario con estos hijos de puta, estos que se apropian de nuestras conciencias, que construyen antenas en todas las frecuencias del reino de Dios… Lo bueno es que estamos dotados de una violencia legítima, como la naturaleza, y un día podremos modificar la biología de las almas porque pertenecemos al seno de la naturaleza, y las leyes de la naturaleza son las leyes de nuestro propio universo interior. ¿No es así?

ANIBAL: Sí, a eso le llamo la música de la vida. No es algo que se puede escuchar a través de los oídos, es más bien una comunicación entre sordos. Se trata de una construcción interior, una visión personal sobre todo el panorama exterior, y eso mismo produce un ruido, una melodía, que es el preciso pensamiento frío y desnudo. Es demasiado pretencioso aludir a la paz cuando el hombre ha diseñado un funcionamiento salvaje y extremadamente violento. La deforestación, la plusvalía, las carnicerías, la polución, el deshielo, la policía… ¡la contaminación del mar y de la tierra, del cielo y del espacio! Me he aprendido esta lección de cabo a rabo, recorrí las carreteras y ahora tengo la posta.

ENTREVISTADOR: respecto a eso, en su película “El hombre del callejón”, ud. trazó una propicia reflexión acerca de los actos de las personas, haciendo uso de un vocabulario sucio y extravagante, y con imágenes profundamente obscenas convirtió a los santos en asesinos monstruosos: primero, una ciudad de policías venerando al amor es lo mas superficial que se haya creado, verlos como predicadores es muy gracioso… luego la familia con los dogmas de la inquisición, la oligarquía, siempre presentada en colores brillantes que contrastan contra el resto de las cosas, es muy educativo.

ANIBAL: exacto, es una película con un argumento basado primordialmente en visiones creativas y en reflexiones especulativas acerca de la banalidad, una manera de demostrar que todo lo que se censura y se desprecia se ha originado de un control selectivo que nos divide compulsivamente, y estás jodido hasta los huesos si intentaras detener a este camión sin frenos. Bueno, a esto lo sazoné con algunas imágenes pornográficas y la suma de toda la basura me valió el reconocimiento de los periodistas. Ahí me di cuenta que había fracasado, que el mensaje había sido distorsionado y mutilado, que el contra-efecto del mensaje debía ser paralizador y provocativo, pero en cambio fue manipulado para convertirlo en una formulación didáctica y constructiva. No llega a afectarme de verdad, pero me obliga a replantearme el formato del próximo plan. Para hacer un planteamiento mas sofisticado debo comprender como participa el periodismo en el desarrollo del arte, y eso me aburre.

Dice el poema:

Cada vez que escupas una palabra de tu voz…
Sé lo mas fuerte que jamas hayas visto; porque las palabras te arrastrarán…
Arrastrarán tu nombre, tu alma, tu saliva irá derramada sobre cada palabra…
No importa cuan duro haya sido tu trabajo de quitarlas afuera: nadie contempla el dolor, la ansiedad, o la tristeza…
Todos irán a buscar tus palabras: y con tus propias palabras, si pudieran, te dispararán al medio del corazón.

ENTREVISTADOR: como Ud. dice, se ha elaborado una opinión consumista de su obra para vender publicidad, porque los medios deben sostenerse como entidades lucrativas, sórdidas, y detestables. Para eso deben reacondicionar el mensaje o destruirlo o pulverizarlo, y como sabemos bien sea cual sea la acción que se tome al respecto, será en beneficio de sus propios intereses. Así se ha construido el negocio de la información, que debe ser alimentado durante veinticuatro horas interminables y desgastantes. Imaginate la cantidad de pelotudeces que deben diseñarse para diluir toda esa espesa basura: programas de televisión, y radios, satélites perdidos por allí, criaturas magníficas que son desmenuzadas en directo. Me he dado cuenta que la belleza se ha vuelto un trastorno, y no hay forma de saciar el dolor invisible que esto genera en el lado limpio de la conciencia.

ANIBAL: Amén. Yo siempre intenté redirigir mi furiosa locura hacia lo que llaman “perfección”, porque la búsqueda desconsolada de perfección produce constantes errores de cálculo, de simetría, de autenticidad; produce complejas dificultades en las formas en que el ser interior debe expresarse y comunicarse sin sentir un aplastamiento destructivo hacia sí mismo.

En algún instante, la alta difusión de mensajes consigue desvincular al ser interior con su mundo exterior, y su canal de comunicación se contamina y se infecta. Uno mismo debe salirse de sí para recuperar su territorio, su lugar en el sistema universal que mueve con desgano todas aquellas vulgares galaxias de mierda que nos son incomprensibles hasta hoy, porque en realidad lo son y permanecerán así mientras no puedan ser captadas como objetos de inspiración o creación, mientras no podamos sumergirnos en la materia, mientras no podamos absorberla, o mejor aún, transformarla en pulsos de energía o vibración…

«En algún momento hubiera querido dejar todo este negocio de mierda; arreglármelas con un trabajo decente en la pesca. Siempre soñé con el mar. Pero en cambio, recibí un duro golpe de la calle; de toda esa banda de PUTOS que se vuelven peligrosamente salvajes al verte abandonado, y ahogándote en tu inmenso mar.»

Sacó un pañuelo color rojo del pantalón y se lo fregó por los ojos, luego hizo un doblez y se soplo los mocos. Esperó un instante hasta recuperar todo el aire.

«Entonces se me fue todo al diablo ─dijo─.»

Otra vez silencio.

«Pasé a ser el último eslabón muerto de una cadena de perdedores interminables. Eso me pudrió el cerebro. Tenía que rendir cuentas hasta al más insignificante títere de mierda en este universo. Y, ahora, creo que eso no era para nada justo.»

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Escondes una verdad, y matas por una verdad.
Crees en una verdad.
Pero siempre quieres llorar.
Tomas el té frío, y limpias tus zapatos,
duermes durante la noche, y despiertas sabiendo que te espera el sol de la mañana.
Dime, ¿como te sentirás el día que todo eso lo pierdas?.
He pensado, en lo que sucederá con todos ustedes,
y conmigo mismo.
Cuando al despertar siga la oscuridad,
y el té aun se conserve caliente,
y ensuciemos nuestros zapatos,
sabiendo que ya nada volverá a ser lo mismo…
pero siempre querremos llorar…

LaAutopsia.com
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Queda música

Puedo oír la música de retorcimiento y regocijo de los árboles al tambalearse, la música que hay acumulada dentro de cada cosa que veo o imagino. Soy demasiado extenso para huir de mí mismo, pero demasiado pequeño para todo lo que quiero ser. Estoy lleno de ritmo, de acordes, mis pelotudas entrañas se sacuden deslumbrantemente y mi flauta exuda cataratas de amor a toda hora y en todo lugar. Mientras que el universo corre un serio peligro de estallar, yo aún me sigo expandiendo, puedo comprobarlo porque en la medida que me expando todo en rededor produce un estrepitoso chisporroteo, como si todos aquellos montones de cables desnudos se desconectaran repentinamente del ensueño, y las paredes comenzaran a destellar con el mismo indescifrable ritmo de mi universo. No puedo salvarte ―amigo―, sería mejor que empaques tus cosas y te muevas del camino. Ni pienso quedarme al costado, junto al rebaño: ahí está ese hijo de puta que le roba la lana a la oveja, el bandido que le arrebata las entrañas a la vaca en lo que dura el suspiro de un bebé… ¿te das cuenta? ¿Te das cuenta que ese es el tiempo que demora un destello de luz del sol en surcar la atmósfera entera?

Fuente: laautopsia.com

Laboratorio de mariposas

No había observado de verdad esa manera robótica de mover sus brazos, de entrelazarlos hasta formar figuras congeladas sobre el aire. Mientras sus dientes rechinaban, las palabras se iban acumulando una detrás de la otra, hasta que por fin las oías caer como un ladrillo. Tardabas, quizás, unos veinte segundos hasta asimilarlo nerviosamente: eso era todo lo que podías hacer, mirar como fluían las cosas alrededor de tu mundo mientras que del otro lado, ella te decía qué hacer o no hacer.

Lejos de sonreírme veía el asunto con muy malos ojos: no pretendía pasarme el invierno en la cueva contando los días perdidos en esto mientras el resto del mundo continuaba depredándolo a todo ahí fuera. Así que encendía mi canuto y daba vueltas y vueltas mientras dejaba fluir y rebotar toda esa música «celestial» adentro de mi cerebro.

Cuando la situación se ponía de verdad ácida, me desnudaba y me hundía en el agua de la bañadera ―para bajar la temperatura de mi carne― y de algún manera, intentaba ocupar todo ese tiempo perdido de La Vida en cosas reconfortantes como comer o masturbarme. Lo que visto desde el punto de vista existencial era la cosa más natural de la Tierra, y en efecto, eso era también parte del trabajo que me habían encomendado esos «putos»: convencer a ese mundillo de transeúntes que me rodeaban que yo era uno más del montón y que pertenecía a ellos lo quieran o no lo quieran entender así. ¿Pero por cuánto tiempo?, me preguntaba a mí mismo encogido de hombros.

A veces me resultaba imposible no poder retomar a mis viejas costumbres, a lo que era mi antiguo «estilo de vida»… En Ken-­Chi comenzaban a circular los rumores que se esparcían como un germen. Por otro lado, había cambiado el color de mi pelo y me había dejado crecer largas trenzas hasta la raya del culo, tenía unos gruesos anteojos y harapos bien pijudos; aunque había aumentado de peso debido al sedentarismo y la inadecuada nutrición que llevaba hasta ese entonces… Pero ahí estaba yo, preguntándome, ¿por cuánto tiempo?

El bueno de Marson lo había resumido en unas certeras y sórdidas palabras, diciendo que «cada célula concentra esa esencia que vemos o descubrimos en las conductas, en el modo de mirar o en la manera de limpiarse el culo». Por lo cual nuestros movimientos estaban controlados desde los pies hasta la cabeza, primero por la percepción del mundo sobre nosotros ―al cual debíamos convencer de lo que no éramos― y segundo por una desenfrenada o retorcida cuestión de dinero a la que luego me remitiré.

Todo lo demás que me rodeaba era FALSO, o al menos desde mi helada percepción del asunto. Todas las cosas a mi alrededor formaban parte de una escenografía montada para camuflar el verdadero interés detrás de nuestros negocios. Pero no éramos de esa clase de ladronzuelos comunes: estábamos bendecidos por la mala suerte. Hace mucho tiempo ya que en Ken-­Chi se habían acabado las noches musicales, y los tiempos refulgentes de la eternidad como soles hermosos se habían disuelto como el humo―se habían quemado como las hojas y se habían volado todas sus cenizas― dejándome cara a cara contra la nostalgia o el recuerdo más vomitivo. ¿Pero por cuánto tiempo?

La única hermosura que había sobrevivido a ese desmantelamiento era Emma, que a sus cincuenta años el corazón todavía le palpitaba como a una pendeja. De los amigos de la banda todos me parecían una caterva de desgraciados; prefería mantenerme alejado de ellos y recluirme en mis libros y en mis propias ideas genéricas. En lo más profundo de mis entrañas siempre quise ser como esa clase de «genios» que de su bragueta hacen aparecer un conejo o una paloma, y de acuerdo con mi filosofía priorizaba mi derecho a divertirme mientras que el motor de mi alma pudiera sostenerse por sí mismo, o ser auto­suficiente.

Y mientras el resultado de esto sea alimentar a los sueños, tal como lo fue desde el principio de todo―en los comienzos de La Vida― no importa que se trate de Matar o Morir por nada o por nadie, o de ser una cosa o de ser la otra: no hay ni siquiera ninguna posibilidad de elegir, nos abandonan con nuestra conciencia como si tuviéramos en nuestro poder el control remoto y la antena.

Pero es mentira.

Fuente: laautopsia.com

16-02-2009 (Parte Instrumental)

Las tetas eran de cincuenta KILOS pero el corazón:
una aceituna amarga y horrible;
y mientras la lengua exótica florecía
lentamente
desde la profundidad interior de sus labios
soñábamos con aves
que cambiaban su forma o color,
o éramos empujados al mar, hacia las orillas del mar,
y la transpiración,
rápidamente,
comenzaba a mancharnos;
y desnudos o sucios – como santos o como asesinos – nos alejábamos
por esos sórdidos desiertos
que el pensamiento mismo ha fabricado envuelto en confusión o tristezas,
y desde el plasma…
desde el plasma hasta la carne
en el agujero de luz que traza el mapa de todas las sombras
o superficies,
el alma,
la música negra,
o las trompetas tronando desde los confines del cosmos,
la orquesta del ensueño,
o la perdición,
los tambores que producen un movimiento insondable y perpetuo en todo aquello,
que de otro modo, flotaría en la nada del silencio sin dirección
o sentido.
Siempre estará el movimiento ondulado o brutal del océano o la cloaca,
en las espumas o en las algas,
en el vómito nocturno,
en la vulva, o en las gramíneas,
en los sótanos o el pescuezo,
y la eternidad lo digerirá todo,
el asco, el amor, el ruido.
No habrá negociados ni androides;
habrá un meneo exótico bello y erótico en cada párpado,
en cada ojo desnudo.
En los reductos, brillantes desde la otra orilla del mundo,
atiborrados por un vigoroso TUN TUN de huesos,
en el vigor de la pelvis,
en el sexo;
desde las llanuras del tiempo, verdes y rocosas,
hasta los acantilados de las emociones en la arenosa Arica,
y en la ciudad de los cielos.

Fuente: laautopsia.com

Dedicatoria a Mauricio Redolés

Yo no quiero esperar. Si me permitieras un segundo de tu vida te invitaría a viajar en la oscuridad. Yo vi esa luna muerta,  examiné su tedioso movimiento por la galaxia y es repugnante. No conoceríamos el amor ni aunque nos estrellemos de cabeza unos contra los otros, porque nunca alcanzará toda la fuerza de la luz para vernos o encontrarnos, titilando, retorciéndonos: nunca alcanzarán los animales ni las personas para ese Big-Bang alucinante. Yo no veo hombres ni mujeres… ni partículas de nada… solo veo cosas magnificas y espectaculares buscándose entre sí mismas, y siento mucha ansiedad, y carencia, y siento mucho odio mezclado y formando una misma cosa llena de energía perfecta, porque también estoy lleno de tus mismas sensaciones. ¿No puedo ser todo? ¿No puedo estar ahí ocupándote todo el tiempo hasta el fin del tiempo? Mi vida entera responde a nada.

Mi cordial dedicatoria a Mauricio Redolés.

Esbozos de una vida nueva

Los sistemas son una infección por que han sido diseñados para controlar. La interfaz es el único medio de comunicación disponible entre el usuario y el entorno (que comprende al núcleo). Los sistemas de las computadoras son sistemas definitivamente muertos, porque son incapaces de mutar: siguen una condición desde que se construyen hasta que se destruyen, lo único que podría modificar su funcionamiento es un virus. Nadie necesita a esos sistemas de mierdas artificialmente inteligentes; o más inteligentes que la propia inteligencia humana. No. No habría lugar para ellos. El verdadero sueño de la humanidad no es construir una máquina inteligente, sino más bien convertir al propio ser humano en una máquina, un híbrido ni demasiado humano ni demasiado artificial. Todo aquello que adopte la forma de un sistema ―por voluntad o negligencia― es enemigo. Deberá ser enemigo. Todo aquello que lleve en su denominación estrictas normas de funcionamiento o aprendizaje es cruelmente salvaje y despiadado. ¿No has visto a todas aquellas señales de tránsito depositadas frente al paisaje mecánico de unos ojos como navajas? ¿Acaso no se asemejan también a un alma destrozada? ¿No es el alma de la naturaleza entera lo que está agonizando?

Todo aquello que comprenda en su matriz células indestructibles tiende a complotarse en contra de todo lo que no ha quedado comprendido en su prematura definición.

Corre hasta un lugar seguro. Resguárdate bajo las armazones de zamac defectuosas. Cierra los párpados hasta la ceguera. Y no transmitas un solo pensamiento hacia las antenas de radio. Ya todo fue escrito.

Pero… ¿por qué diablos un hombre querría zambullirse en la soledad como un pez?. O aún peor, ¿por qué querría vivir acorralado en el vacío de esta eternidad pudiendo saltar hacia los confines del cosmos como las garras de un tigre?. ¿Cuántos hombres estarán en este preciso instante esperando como los asesinos a que las horas del tiempo lleguen a su fin?. ¿Cuántos hombres iguales a mi?. ¿Y cuantos fantasmas invisibles estarán ahora mirando tan solo el resplandor de estas luces que se tambalean en los abismos?.
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